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19 de abril de 2017


Si bien el Fondo Monetario Internacional (FMI) subió la proyección de crecimiento mundial para 2017, al dejarla en 3.5 por ciento, expuso que aún hay riesgos que podrían afectar la economía a mediano plazo, como las tensiones geopolíticas y el proteccionismo adoptado por algunos países avanzados, como Estados Unidos, que podría desatar “una guerra comercial”.

En su último informe Perspectivas de la Economía Mundial, aumentó la previsión del Producto Interno Bruto (PIB) global para este año en 0.1 puntos porcentuales, respecto a sus expectativas de octubre, al pasarlo de 3.4 a 3.5 por ciento, sin embargo, detalló que el crecimiento sigue débil en muchos de los países avanzados y hay dificultades en las naciones exportadoras de materias primas.

El FMI expuso que los riesgos a la baja se derivan de varios factores, como el proteccionismo, que podría provocar una caída en el comercio internacional y en la inversión extranjera, o un aumento de tasas más rápido de lo esperado, por parte de la Reserva Federal (Fed), que podría acelerar la caída de las condiciones financieras globales y estimular una mayor apreciación del dólar.

Además, las regulaciones financieras laxas que están prevaleciendo en algunas partes del mundo, como en Estados Unidos o China, podrían atraer mayores riesgos y aumentar la probabilidad de crisis. Mientras que al contrario, en varias de las economías emergentes, como México, hay riesgo de endurecimiento en las condiciones financieras.

Aunado a ello, en diversas economías avanzadas se está formando “un círculo vicioso entre una débil demanda, bajo nivel de inflación, fragilidad de los balances y el escaso crecimiento de la productividad”.

El FMI también destaca que hay preocupación por otros factores no económicos, como tensiones geopolíticas, o conflictos internos, generados por la mala gobernanza y la corrupción, aunado a terrorismo, inquietud en torno a la seguridad y hasta fenómenos meteorológicos extremos, ante el cambio climático.

En el caso de México, el organismo internacional disminuyó su previsión de crecimiento para este año de 2.3 a 1.7 por ciento, mientras que para 2018 lo bajó de 2.6 a dos por ciento, debido a un “empañamiento” en la atracción de inversiones y caída del consumo, ante condiciones “menos halagüeñas y más incertidumbre”, por las relaciones comerciales con la Unión Americana.

Sin embargo, hay factores que también compensan ese panorama, como una depreciación en la moneda de Estados Unidos y las reformas estructurales implementadas en el sector energético, el mercado laboral, la competencia, las telecomunicaciones y el sector financiero, que “estimularán” el crecimiento en cerca de medio punto porcentual a mediano plazo.

Ante un incremento del proteccionismo a nivel global, el fondo expuso que los factores negativos podrían ampliarse si las negociaciones de nuevos acuerdos comerciales se prolongan y contribuyen a un aumento de la incertidumbre.

Expuso que el proteccionismo en el comercio mundial “haría mella” al PIB global, pues al subir aranceles, habrá un alza en costos de importación y una caída del crecimiento económico, “sobre todo si los socios comerciales toman represalias”.

Las repercusiones serán mayores si se alteran los vínculos internacionales y derivan en un descenso de la cooperación transfronteriza, lo cual podría incrementar la dificultad para encontrar soluciones coordinadas ante retos multilaterales, como el terrorismo o una crisis financiera.



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