lunes, 11 diciembre, 2017 12:27 am
INICIO » INTERNACIONAL » FARC abandona armas, pero la paz aún no llega

FARC abandona armas, pero la paz aún no llega


Foto AP

“Hoy Colombia tiene la mejor noticia en 50 años: las FARC dejan sus armas y la palabra será su única forma de expresión”, celebró ayer el presidente Juan Manuel Santos, en medio de un acto simbólico en el cual la guerrilla más importante de América Latina entregó las últimas armas a la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El abandono de las armas es parte de los acuerdos alcanzados en el proceso de paz entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Santos festejó el fin de la guerrilla y olvidó, al menos por ese instante, los conflictos que empañan la paz en Colombia: la reciente liberación de periodistas holandeses por parte del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el atentado en un centro comercial de Bogotá, el pasado 17 de junio, por el que hay ocho personas en la cárcel.

En la ceremonia, a la que también acudió el líder de las FARC Rodrigo Lodoño, alias Timochenko, los observadores de la ONU sellaron los últimos contenedores con algunos de los siete mil 132 rifles de asalto recolectados en campos rebeldes en todo el país.

Uno a uno, cada guerrillero destinado en los campamentos de desmovilización ha entregado en los últimos días su arma a los observadores de Naciones Unidas y firmado un compromiso de que hará su parte para poner fin al sangriento conflicto que se ha prolongado durante medio siglo.

“En un mundo convulsionado por antiguas y nuevas formas de violencia, por conflictos cuyos protagonistas parecen irreconciliables… un proceso exitoso de construcción de paz en Colombia es también un motivo de esperanza y ejemplo poderoso para la comunidad internacional”, dijo Jean Arnault, director de la misión de la ONU en Colombia.

El máximo jefe guerrillero dijo que el acto de ayer sólo marca la dejación de sus armas, pero “hoy no termina la existencia de las FARC”. Como parte del acuerdo, las partes acordaron que el grupo avanzará a convertirse en un grupo político.

Aunque todavía se están vaciando cientos de arsenales llenos de explosivos y armas más grandes, la ONU certificó desde el pasado lunes que se habían reunido más de siete mil armas, lo que supone todas las armas de fuego personales excepto por un pequeño número necesario para salvaguardar los campamentos hasta su inminente desmantelamiento.

Con esa hazaña histórica, Colombia está un paso más cerca de pasar página en el conflicto armado más largo de América Latina, que dejó al menos 250 mil muertos, otros 60 mil desaparecidos y millones de desplazados.

Según Aldo Cívico, profesor de la Universidad de Rutgers y especialista en el conflicto colombiano, entregar las armas es la decisión más importante que puede tomar una guerrilla.

Los rebeldes de las FARC alcanzaron el año pasado un acuerdo con el Gobierno de Colombia para entregar sus armas y convertirse en partido político. Pero aplicar el acuerdo ha sido un proceso complejo. El pacto no obtuvo el apoyo popular en un referendo nacional, el Congreso ha tenido problemas para aprobar las leyes que aplican los acuerdos revisados y legisladores de oposición amenazan con rechazar piezas clave de los términos si ganan las elecciones presidenciales el año que viene.

Fin del conflicto en medio del caos

El analista político Héctor Riveros, director del Instituto de Pensamiento Liberal, asegura a la BBC que el Gobierno de Juan Manuel Santos se equivocó con la “sobrepromesa” de decir que lo que se estaba acordando era la paz en Colombia, cuando en realidad hay muchos otros factores de violencia que siguen activos, como la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), las propias disidencias de las FARC o las bandas criminales con capacidad de control territorial, como el Clan del Golfo.

“La intensidad del conflicto había bajado mucho hace ya años, y por lo tanto la gente no siente un cambio significativo en su vida, como para producir la reacción de entusiasmo que uno quisiera”, afirma Riveros.

Y es cierto, incluso en el último año de las negociaciones de paz, 2016, bajó sustancialmente la violencia atribuible a las FARC. Es como si esa guerrilla, en cierto modo, hace ya tiempo hubiera dejado de ser la principal preocupación de la vida cotidiana de muchos en el país.

Eso ha permitido que los colombianos le den más importancia a otros problemas que los afectan y que no sienten resueltos: otros grupos armados, la economía, la falta de infraestructura, salud o educación.


Enlace a fuente:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *